Ibamos de viaje y paramos en la bodega
Partimos de Madrid y nos encaminamos al bonito pueblo vallisoletano Peñafiel, que gracias a sus castillo y a sus bodegas tiene merecida fama. Ibamos en dos coches, el cabrio ocupado por Pablito y Zuzu y el Volvo trolebús donde Paquito, Fran, Paloma y yo llevábamos colocadas nuestras posaderas.La visita estaba prevista y nos esperaba un personaje que iba a ser nuestro "guía" por toda la instalación. El grupo llegó feliz y sonriente, posando tanto en las instalaciones como en la zona de encinas y cepas.
Desde el principio fué muy divertido pero todo se tornó extravagante cuando la "guía" (lo siento pero no recuerdo su nombre) quiso empezar a demostrar que su pasión por el vino llegaba a extremos que rozaban la falta de cordura. Incluso llegaron a florecer en la cuenca de sus ojos unas lágrimas de pasión al descorchar una botella de tinto ribereño.
Este "curioso" personaje con alma de guía vinícola nos deleitó con tres tipos de caldos acompañados por embutido bastante apetecible y pasamos unos momentos agradables hasta que ......... decidió llevarse a Fran a ... su despacho ¿?. Las conjeturas llegaron rápidamente y las risas inmediatamente después, hasta que ambos volvieron sonrientes hasta donde nosotros nos habíamos quedado.
Buscamos un sitio para comer y localizamos un macrorestaurante (para ser exacto he de decir que nos lo recomendó nuestra "guía") para bodas que tenía un apartado bastante agradable donde un camarero muy borde nos atendió sin demasiado entusiasmo.
Muy bueno! Jajaja dice Pablo que eres un crack ;)
ResponderEliminarYa estoy deseando la próxima publicación:
Ya tienes dos seguidores de tu blog
Gran comienzo...